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"La vida es bella, aunque no me creas"

martes, abril 10, 2007

Por la vida de papi

Sé capaz de vivir tu vida y ser fuente de inspiración para otros.
(Anselm Grun)








Vacía, con el alma partida en dos, o tal vez en más pedazos, y el corazón completamente enlutado, vuelvo a estampar algunos sentimientos, recuerdos y vivencias en este blog tan querido. Aunque no escribo diariamente, se me hace difícil dejarlo así, abandonado como si nada. Ya es parte de mi vida.

El motivo de mi profunda tristeza se debe a la pérdida irreparable de mi padre. Hace menos de un mes estaba por someterse a una delicada cirugía de hígado, para resecar un tumor cancerígeno de la vía biliar (Tumor de Klatskin). A decir verdad, dicho tumor no daba muchas opciones por las cuales decidirse y alargar un poco más la vida. Mi papá eligió la opción más riesgosa (tal vez la única opción de cura médica hoy en día), y murió luchando por su vida, hasta el último segundo. Se aferró con todo...como cualquier esposo que no desea abandonar a su esposa tan amada, y olvidar, cual sueño efímero, 42 años de vida juntos. Creo que al final, ellos piensan más en sus parejas. Los hijos también cuentan, pero de modo diferente. No sé, sólo escribo lo que me sale...sigo en "control remoto", deshubicada, deseando vivir plenamente mi luto...creo que tengo derecho.

Después de una cirugía de 8 horas realizada el pasado 13 de marzo, papi se recuperó de manera lenta y positiva, a pesar de los temores de los médicos; poquito a poco, pasando 6 días en cuidados intensivos y luego 2 días más en una habitación normal del hospital. Dios nos permitió compartir el mejor "Día del Padre" el pasado 19 de marzo. Ese día salió de Cuidados Intensivos. Ya pudimos platicar con él y tenerlo mucho más cerca. Volvimos a ver la liga italiana juntos, y como a un bebé, lo alimenté con una "suculenta" sopa de pollo hospitalaria. Leyó su tarjetota de felicitación, y como buen hombre, lloró de emoción. Que gusto verlo fuera de peligro...ya había superado lo peor.

Le dieron de alta el 21 de marzo por la tarde. Salió caminando y calmando mis nervios, para que manejara de manera tranquila y relajada...el viejo siempre dándome consejos, nunca se cansó. Lo tuvimos en casa con nosotros durante 2 días y medio, alimentándolo, curándolo, mimándolo, entregándonos a él; pensábamos un poco en su recuperación total y en la posible quimio o radio terapia a la cual se tendría que someter...pero como dice mi mamá: "nosotros planificamos y Dios sólo se sonríe".
El sábado 24 al mediodía tuvimos que regresar a la emergencia. El hígado de papi colapsó, sus riñones se pararon y un fuerte sangrado gástrico se presentó. Lo que los médicos temieron desde un inició, se presentó hasta ese momento. Debido a que su hígado se encontró cirrótico en la cirugía (como causa de la hepatitis provocada por el cáncer), las posibilidades eran pocas. Sin embargo, para nosotros, sus hijos, y para mi madre, el hecho de haberlo visto superar lo peor nos dió muchas esperanzas, estábamos llenos de optimismo. Ese mismo sábado, al igual que el día de su cirugía, volví a llorar...he llorado mucho desde entonces. Me pregunto cuando pararé, cuánto es suficiente?

Papi se nos fué el martes 27 de marzo. Después de un coma de casi 2 días, a la 1:45 pm, su corazón dejó de latir. Estuvimos con él hasta ese último segundo. Tuvimos la dicha de verle morir, y desde días antes, de consentirlo, de tomarle las manos, de sobarle sus colochos, de rezar por él, de hablarle al oído a pesar de no obtener respuestas, de expresarle mucho amor.

Nuestro modelo, nuestro héroe, nuestra fuente de inspiración y orgullo se nos adelantó. El caballero hermoso de mami, ya descansa en paz, sin preocupaciones, sin miedos ni ataduras. Nuestra fé y esperanza es podernos reunir, estar juntos nuevamente, volverlo a contemplar, cuando Dios así lo disponga.

Te amo mucho papi.