Escribo desde la calurosa (al menos en este instante) ciudad de Comayagua. Aproveché la visita de una amiga de mi grupo de oración, para acompañarle en su corta visita a la Escuela Católica "Nuestra Señora Reina de la Paz", y de paso, poder cambiar la rutina de Tegucigalpa. Es sorprendente como ha crecido este valle en los últimos 10 años. La nueva inversión en infraestructura, proyectos agrícolas y negocios comerciales, es más que evidente. Nunca hubiera pensado que esta ciudad tendría un despegue a este paso tan acelerado (en términos relativos, pues en Honduras, muchas cosas caminan lentamente). Me da mucho gusto ver todo esto, ya que al final de cuentas, todos y todas en Honduras, deseamos una mejor calidad de vida en nuestro terruño. Por otro lado, el Centro Histórico de Comayagua y la nueva imagen que el actual alcalde le ha dado, es muestra de que todo es posible en Honduras, siempre y cuando las autoridades electas, deseen realmente trabajar en beneficio de los ciudad...
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Un poquito sobre lo cotidiano y extraordinario del día a día, visto por los ojos de una mujer que cada vez se convence más, que la vida es bella y vale la pena vivirla. A pesar de los malos ratos y aunque no lo creas, siempre habrá algo o alguien por quien vivir!