¡Hoy no ha sido un buen día! ¡Mejor dicho, hoy varias cosas salieron mal! Y sucede que cuando me salen las cosas al revés, la impotencia se torna en enojo, y éste a la vez en frustración, pero sobre todo en dolor. Así es, el dolor muy particular de ver que no puedo cambiar nada. Y no termina todo ahí, porque también salieron mal las cosas de gente que amo. Es como para preguntarse si en la familia nos coordinamos para el fracaso, o nos ponemos de acuerdo para el caos. ¡La verdad del asunto es que no controlamos nada! ¡No tenemos poder sobre nada ni sobre nadie! Y la verdad más cruda, es que en este mundo, los buenos, los preparados, lo más profesionales, los que planeamos y no improvisamos, no siempre ganamos, no siempre llevamos la mejor parte. La verdad es otra, a veces somos los que siempre damos tumbos, y no vemos resultados en función del amor y esfuerzo invertidos. ¿O será que me he puesto demasiado pesimista? En medio de esta mezcla de emociones, he opta...
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Un poquito sobre lo cotidiano y extraordinario del día a día, visto por los ojos de una mujer que cada vez se convence más, que la vida es bella y vale la pena vivirla. A pesar de los malos ratos y aunque no lo creas, siempre habrá algo o alguien por quien vivir!