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"La vida es bella, aunque no me creas"

viernes, julio 03, 2009

"Mi derecho termina donde comienza el de otros"


Desconozco el origen de esta frase, pero desde la primera vez que la escuché, decidí adoptarla y ponerla en práctica en muchas situaciones de mi vida; hasta ahora puedo dar fe que la misma me ha brindando más beneficios que problemas.

¿Será totalmente cierto que nuestros derechos llegan hasta donde empieza el derecho de otros? Me atrevería a decir que sí, aunque el mayor problema al final, está en reconocer el derecho ajeno y respetarlo, algo que implica mucha humildad, caridad y sobre todo, una gran cuota de amor.

En estos momentos en que nuestro país se encuentra sumergido en una aguda crisis política (entre otras cosas), percibo que nuestra sociedad está cada vez más polarizada, más dividida, sin deseos genuinos de negociar y mucho menos de concertar una solución al conflicto. Existe una fuerte lucha entre los que están a favor del ex-presidente Zelaya y los que estamos en contra de él y sus convicciones; se ha desarrollado una medición de fuerzas que no nos llevará a ninguna parte. ¿En todo este asunto, habrá finalmente un ganador? ¿Saldremos perdiendo todos, o ganando todos? ¿Quienes pierden más? A estas alturas no lo sé. Mi deseo es que terminemos mejor que antes, por útopico que parezca, y que la decisión que prevalezca, sea la que convenga a las mayorías.

Anoché colocaron una granada de fragmentación frente a una de las tantas franquicias de comidas rápidas que hay en este país (otro acto vandálico más), causando pérdidas materiales a los propietarios y temor e indignación entre la población hondureña. Las calles por las cuales ha marchado la población pro-Zelaya, están totalmente manchadas de grafitti, con mensajes cargados de odio y resentimiento acumulado, que lejos de lograr su objetivo de restituir al ex mandatario, siembran mayor repudio en todos los que sabemos que existen mejores formas de pronunciarse. ¿Era esto necesario? ¿Existían otros mecanismos más efectivos para lograr su objetivo, sin atentar contra el bienestar de muchos?

Creo que mientras no afectemos los derechos del otro, podemos expresarnos y actuar pacíficamente a favor o en contra de cualquier asunto. De lo contrario, acabaremos siendo víctimas de nuestra estupidez, prepotencia y falta de cordura, generando así una sociedad en donde la tolerancia y las diferencias son totalmente inaceptables.
Fotografía tomada de www.elheraldo.hn