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"La vida es bella, aunque no me creas"

viernes, mayo 20, 2011

Descanse en paz Mauricio Orellana

No tengo palabras y la garganta se me atora al tratar de articularlas. Me encuentro en el cuarto del hotel en Ceiba, pensando en que podía disfrutar del Carnaval que se realizará mañana. Llegué a Ceiba apenas hoy junto con 3 amigas, en planes de vacación por el fin de semana. Nuevamente mis planes han sido frustrados por la Providencia Divina. Dios manda y punto. El Todopoderoso siempre tiene la última palabra. Mi primo Mauricio Orellana, acaba de fallecer y hace 3 minutos me han llamado desde Tegucigalpa para darme la noticia. Me he quedado con la mirada perdida en la pantalla de mi blackberry y no pienso en nada. ¿Cómo explicar este sentimiento tan fuerte e inesperado? No se puede. Siento que me quedo corta y así permaneceré por algún tiempo. Nuevamente la imagen de mi padre  fallecido hace más de 4 años, sale de la nada! Y seguidamente imagino a mi madre, sólo la imagino, sin decir nada. Pienso en los dos y en el amor que junto con mis hermanos le teníamos a Mauri. Pienso en la fragilidad de la vida, mucho más frágil que un hilo de telaraña. Luego aparecen los recuerdos de Ana Lucía, Carol y Lourdes, hijas y esposa respectivamente, quienes residen actualmente en Estados Unidos. Pienso en el combate que libramos los humanos cuando estamos dejando este mundo, esa hora de la verdad en la que nadie ni nada puede auxiliarnos, y se me crispa el cuerpo. Sólo Dios con uno, totalmente solos, en ese encuentro especial, el esperado por muchos pero sin “previo aviso” siempre. El momento en el cual nuestras almas vuelven a su Creador! Qué se sentirá? Sigo pensando y mi mirada está perdida en la nada, no determino a mis 3 amigas que tengo al par. Ellas no saben que decir; manejar la situación no está dentro de su lista de opciones. Yo por otro lado, no sé que hacer…será hasta mañana cuando tome el primer bus de regreso a Tegucigalpa. Hoy mi primo ha partido a la casa del Padre, y este día quedará marcado para siempre en mi corazón, hasta que del mismo modo, cuando se cumpla mi tiempo, pueda nuevamente volverle a ver.