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"La vida es bella, aunque no me creas"

viernes, julio 14, 2006

Camino a Kearney, New Jersey


Han pasado seis años desde la última vez que vi a Lis Figueroa, una gran amiga con quien hemos compartido penas y alegrías, desde nuestros años jóvenes en la UNAH, y algunos años de vida laboral en Tegucigalpa. Parece que fue ayer cuando estaba despidiendo a Lis en el aeropuerto Toncontín...un poco después que el Huracán Mitch azotara nuestro país. Originaria de Siguatepeque, esta amiga querida ha optado por ver realizados su sueños y metas en este país, al igual que miles de catrachos que han venido a "gringolandia".

Ayer a la medianoche, toqué suelo Norteamericano. Después de casi 6 horas de vuelo y un par de kilómetros de caminata en 2 aeropuertos, estoy aquí, en Kearney, muy cerca de Newark (una de las ciudades más grandes de New Jersey). Tenía más de 2 años de no visitar Estados Unidos y veo que la brecha que existe en desarrollo y tecnología, entre los de aquí y nuestra Honduras, es cada vez más grande (afortunadamente hay otros aspectos y ventajas de Honduras, que no los cambio por nada). Sin embargo, a pesar de los años, es hermoso saber que nuestra amistad con Lis está intacta; al menos así lo he sentido. Al salir del aeropuerto, fuimos a un "diner" y realizamos nuestro primer brindis...ponernos al día y recordar viejos tiempos fue el tema principal. Después regresamos al apartamento y seguimos platicando. Sin darnos cuenta del tiempo, nos dieron las 3 de la mañana del día de hoy.

Me levanté a las 10:30 de la mañana. Mi primer día lo he dedicado a caminar. Siempre es mi costumbre familiarizarme con el entorno, y ver que cosas nuevas e interesantes resultarán. Según lo que me ha comentado Lis, en Kearney y otros pueblos adyacentes, residen muchos peruanos, brasileños, portugueses, y por supuesto, gringos. Inicié mi caminata a lo largo de la Avenida Kearney a las 11:45, justo cuando el calor estaba de lo mejor(tal vez unos 38 grados). La arquitectura es sencilla y bonita. Muchas de sus viviendas me han recordado algunas construcciones del barrio frances en New Orleans. Aquí hay de todo, a pesar de ser un pueblo pequeño, pero lo que más predomina en esta avenida, son los negocios dedicados a las uñas acrílicas y manicures. Los restaurantes de comida peruana y brasileña están a la orden del día. Como siempre, el orgullo latino de los que viven aquí, se deja ver y sentir. La seguridad en las calles es desconcertante, pareciera que estamos en un parque de atracciones (no hay riesgo de ladrones ni nada por el estilo). El ornato e higiene de la zona, es envidiable. La gente, es la diferente...algo falta...al menos el día de hoy he extrañado conversar con alguien desconocido...pero cada quien está en su afán.

Regresé al apartamento cansada, nuevamente me culpo por no hacer el ejercicio que debería. Ahora me encuentro esperando a Lis, para más tarde ir a Manhattan y pasar otra noche inolvidable.

2 Comments:

  • Sin muchos problemas con la delincuencia, un clima sano de verdad, eso sí es envidiable.

    Bonito lugar.

    Saludos.

    By Blogger David Morán, at 6:09 p. m.  

  • Envidiable es poder reunirse con amistades que a pesar del tiempo y la distancia son inquebrantables. Aunque me fue imposible verte antes de tu partida por razones de trabajo, dale un fuerte abrazo, un beso muy tronado, y mi cariño a Lis. Decile que le debo la llamada y definitivamenete una visita. que la pases bien, IVO!

    By Anonymous Gabby Leva, at 12:48 p. m.  

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